“Y sucedió que, mientras estaban en Belén, le llegó a ella el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo recostó en un pesebre, porque no tenía sitio en la posada…. (Lucas 2, 6-7)

Este fue el acontecimiento más grande de la historia, que celebramos cada año al llegar la Navidad. Son incontables, y a cada cual más bello, las expresiones del misterio, desde la liturgia y el arte hasta la piedad popular y el folklore. Entre todas sobresale por su encanto y capacidad de adaptación a cada pueblo y cultura: El Nacimiento o Belén. Siendo idéntico lo que representa, adopta el tipismo, el paisaje y el ambiente de cada pueblo y de sus gentes, transmitiendo la verdad y ternura del Hijo de Dios que se hizo hombre para habitar entre nosotros. Felicito cordialmente a la Asociación Belenista Leonesa y les animo a mantener viva esta tradición tan hermosa.

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14 de Diciembre de 2010
Julián, Obispo de León